SoyCabrona.com

jueves, 13 de octubre de 2011

Mi pareja me dejó. Soy la víctima y ando de rogón. (¡Qué patético!)

Seguramente alguno de nosotros alguna vez, remota o recientemente nos hemos encontrado haciendo afirmaciones de este tipo.  "Nos separamos por culpa de él o de ella", "Mi pareja me dejó. Es un desgraciado (a) que no me merece". ¿Verdad que sí lo hemos dicho alguna vez?




El fin de una relación supone una serie de cambios que muchas veces estamos renuentes a aceptar. En primer lugar, las rutinas serán diferentes ahora. Todo aquello a lo que estábamos acostumbrados, más todavía si hemos vivido con esa persona, no será igual. También existen aspectos como las amistades que compartíamos, las familias políticas... Si estamos casados, pues viene toda la parte legal, los hijos...

Sin embargo... ¿Hemos reflexionado a profundidad el motivo de nuestro rencor? ¿Nuestra pareja es una mala persona por el hecho de habernos dejado? Muchos sitios de internet, libros, ¡hasta best sellers! a veces nos tratan de vender la idea de la poción mágica para que esa persona vuelva a nuestro lado. Bonito, ¿no?

Pero, ¿por qué nos ha dejado? ¿Será que quien nos dejó realmente es una malísima persona, que no merece vivir, que preferiríamos ver bajo tierra por el profundo daño que nos  ha hecho?

Veamos,

Si tú eras feliz con tu pareja, y te sentías en plenitud... esa plenitud te permitiría ver hacia adelante, después de la separación, sin guardar rencor... claro, habría dolor, por supuesto, pero sabrías afrontar cada una de las etapas del duelo emocional, que son: 

  • Negación y aislamiento. Es un claro mecanismo de defensa y negamos lo que ha ocurrido.
  • Ira. Sentimiento de profundo rencor, a veces sentimos hasta odio. Preguntamos ¿por qué? Y no encontramos respuesta. A veces somos hostiles con quienes nos rodean por el profundo dolor que sentimos.
  • Negociación. Con uno mismo. Reconocemos que debemos intentar tolerar lo que nos está sucediendo. Intentamos reconciliarnos con nuestra realidad.
  • Depresión. Fase en la que realmente abordamos desde una perspectiva analítica la separación. Nos sentimos tristes, desamparados, muy solos. Lloramos mucho. Aprendemos a ver los errores que hemos cometido y los que cometió la otra persona. También las virtudes de ambos. 
  • Aceptación. Acompañada de paz relativa. Dejar ir. Aceptar que acabó pero que seguimos con vida y que podemos volver a amar. No existe euforia. Existe tranquilidad que pronto desembocará en esperanza, y con el tiempo, habremos sanado para recibir en nuestra vida a un nuevo amor. 

Sabemos bien que cuando una persona ha perdido el interés en estar con nosotros como pareja, es porque ambos hemos fallado. Probablemente la balanza se incline un poco más a favor de alguno, pero ¿sirve de algo llorar, amargarse, hacer todo lo posible para que esa persona vuelva? Si esa persona nos dejó, es simple. No quiere tenernos en su vida, aún si nos ama (cosa poco probable, porque entonces estaría con nosotros) ese amor no es suficiente para compartir la vida con nosotros. 





Muchos de nosotros vivimos quejándonos por el abandono, hablando muy mal de la otra persona, culpando a todo el mundo, pero ¿hemos realmente analizado todos y cada uno de nuestros errores? Bueno, si no lo hemos hecho, la clave está ahí. En pensar en todo aquello que pudimos haber hecho mal, pero jamás para sentirnos culpables e intentar hacer regresar a como de lugar a quien nos ha abandonado, sino que para que realmente  nos permitamos crecer como personas, nos permitamos cambiar. 

Si remotamente guardamos la esperanza de que esa persona vuelva con nosotros, si pensamos que cambiando los errores que cometimos lo hará, bueno, lo primero: los cambios. Aún si esa persona no vuelve con nosotros, seremos una mejor persona. Vuelva o no, ganamos. Ese sí es un negocio rentable. A lo mejor y al final hemos evolucionado tanto, que ya no nos interesa la persona que nos ha dejado, sino que simplemente conocemos al alguna persona nueva, fresca y podemos realmente construir una relación madura y estable. 

Amigos y amigas. No anden de rogones. No existe peor cosa que una persona que hace todo lo posible para que la persona que le abandonó, vuelva. No llamen. No acosen. No busquen.  Cambién, sí, pero para ustedes mismos. Pasen tiempo con ustedes mismos. Recuerden que las decisiones importantes se toman con la cabeza fría. Dejen que sus sentimientos se vayan enfriando, sus emociones. Ya con el espíritu sereno, podrán pensar con claridad. Dejen de culpar a quien los dejó. Si los dejó, por algo fue (en la mayoría de los casos, aclaro). No seamos mártires. Y aún así, si hemos sido unos santos, tanto que merecemos que nos beatifiquen, y aún así nos han abandonado, eso habla por sí mismo. ¿Necesitamos a una persona así como pareja, que nos abandone y no nos ame de verdad?


Si hemos cambiado y ahora somos felices, si pasamos tiempo con nuestros amigos, si tenemos hobbies entretenidos y saludables, si nos culturizamos, si buscamos hacernos seres con personalidad más amena y agradable, créanme, sus ex se darán cuenta. Tal vez digan "ve, lo que me he perdido", tal vez quieran volver, tal vez no. Aún si no, cada uno de nosotros somos lo más importante. Sean un poco egoístas. No, sean bastante egoístas. Primero ustedes, su propio crecimiento y felicidad, luego, los demás. No hagan a una persona que no sean ustedes mismos el centro de su mundo. Eso es bastante patético. Si nos han dejado, por algo fue. Si no hubo nada y aún así nos dejaron, ¡mejor que nos hayan dejado el camino libre para alguien que sí nos merezca!

Así que  a arreglarse, a verse guapos. La vida sigue. La brisa es fresca. Todo pasa en esta vida. Todo. Absolutamente todo. La vida misma es pasajera. ¿Necesito decir más?

Dejemos de maldecir a quien  nos ha dejado. Deseémosle lo mejor y pensemos que todos somos humanos, todo tiene que terminar algún día, algunas cosas terminan antes, otras después, pero lo que sí es cierto es que todo, sea bueno o malo, terminará algún día. No rueguen. No se sientan culpables. Siéntanse como seres únicos y excepcionales. Algo más vendrá. La vida siempre se abre paso. 

Aprendan de sus errores, y sigan adelante. ¡Ánimo!





No hay comentarios:

Publicar un comentario