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martes, 27 de diciembre de 2011

Manual para no morir de amor - Principio II

Principio II

Ojo: Casarse con el amante podría ser como echarle sal al postre

Las relaciones ocultas son especialmente adictivas porque nos generan un placer muy concentrado y nos hacen crear una necesidad de ellas. Las aventuras clandestinas y de no-exclusividad resultan convirténdose en un paraíso personal, mucho más cercano a la fantasía que a la realidad. Cuando una relación de pareja está ya desgastada, ya falta el amor, no hay nada en común, todo se vuelve en blanco y negro y claro, la infidelidad le da color a cada uno de los días. 

Muchas veces, los amantes llegan a sentirse tan compenetrados que deciden casarse, formar una vida juntos. Sin embargo, no toman en cuenta que hacerlo implica despertar del éxtasis de la relación prohibida,  reestructurar la locura de la relación y además se deberá mantener viva la relación cuando pasa de un plano mágico a un plano real. Los amantes experimentan un sinfín de emociones, que les hacen no desear renunciar a tal felicidad, sin importar la presión que tengan por la pareja, amigos, etc. 

Cuando el apego va echando raíces, los amantes dejan de disfrutar de el momento y aumenta el deseo de estar juntos, por lo que la palabra futuro aparece entre ambos. El desafío lo constituye trasplantar la relación de amantes para convertirla en un matrimonio estable sin perder la vivacidad que nos hace felices. Antes de decidirlo, deben cuestionarse lo siguiente: ¿la decisión que están tomando está influida por placer nada más? ¿conoces suficientemente a tu amante, o sólo lo conoces las escasas dos horas que estás con el o ella a la semana? ¿buscas una felicidad real con tu amante, con sus pros y contras?

Quiero más, necesito más

Una relación de amantes puede tener el efecto SPA (masajes, relajación, caricias, orgasmos, palabras hermosas, reducción del estrés, bloqueo de las preocupaciones por unas horas...) por lo que se crea una profunda adicción.  Se debe discernir si solamente estamos apegados a estos placeres, y no confundirnos.

Por ejemplo,  hay mujeres que están cansadas de un matrimonio rutinario. Un caso muy puntual, el de una mujer que estaba hastiada del tedio de su esposo, por lo que tenía un amante, que era excelente cocinero. La esperaba en su apartamento, con una mesa con platillos deliciosos, música clásica, hasta ponía sobre la cama la ropa que ella debía ponerse. Ella se sentía en el cielo. Al llegar a su casa con el esposo, se daba cuenta de la realidad: un marido que no cocinaba, no le compraba ropa, no tenía pizca de fantasía, aburrido, etc.  Obviamente, la adicción de la mujer al amante fue aumentando, como una droga.  Nunca era suficiente.

Amantes, hasta que otro nos separe

En primer lugar, la separación de la anterior pareja debe hacerse bien. Antes de ponerse a vivir con el amante, se debe reflexionar lo siguiente: 

1. Costes sociales y pérdidas afectivas. Saber soportar la crítica y la moral de turno de la sociedad. Habrá amigos que te censuren y familiares.  Muchos desearán que fracases. Deberás ser fuerte y capear los ataques de todo tipo que recibirás. Las personas débiles se dejan vencer y vuelven a su antiguo hogar. Los que están convencidos de lo que quieren, no lo harán. Tendrán una coraza a prueba de críticas.

2. La baja en la pasión. Debes estar preparado para el estrés de la vida cotidiana con tu nueva pareja. Debes crear una historia de luchas y proyectos compartidos con tu nueva pareja. Dejar de estar concentrado únicamente en los placeres. Deberán enfrentarse hombro con hombro con la supervivencia diaria. La realidad puede ya no ser tan divertida, pero no es incompatible con el amor. Los amantes no sobreviven: sólo disfrutan. El amor verdadero sí sobrevive. Para transformar el amor pasional de amante hacia un amor de pareja estable, se debe crear una nueva visión del mundo menos fantástica y más realista. Un compromiso moral con todo.

3. Los tuyos, los míos y los que vendrán. Se debe trabajar la relación con los hijos de matrimonios anteriores. Jamás mezclarlos a la fuerza. Dar tiempo al tiempo.

Tres motivos de deserción de los amantes y regreso al nido original.


  • Echo de menos la comodidad que tenía antes. Por ejemplo, se menciona el caso de una mujer a la que su marido mantenía con  chofer, lujos, comodidades.  Su amante, ahora convertido en pareja no podía hacerlo, y ella tenía que trabajar. Ella  no quería trabajar. Se sentía bien sin hacerlo, por lo que llegó a la conclusión que su esposo era soportable y a veces, adorable, por lo que volvió al purgatorio de la casa de su marido a sufrir las consecuencias de haberse ido, pero eso sí, viviendo entre lujos.
  • Nostalgias inesperadas. Tiendes a magnificar lo bueno del ex, y a olvidar todo lo malo. ¡Cuidado! Puede ser un engaño de tu mente. El amor no nace en la ausencia. Si no existía antes, no existirá por arte de magia.
  • Mi ex me necesita. Un grave error. Muchas personas mantienen un lazo compensatorio con su ex pareja por haberla dejado. No soportan que sufra, sienten que es su deber como ex pareja, y que deben compensar el daño que han hecho. Lamentablemente, ellos mismos sabotean su nueva relación. Siendo el buen samaritano con el ex, sólo estamos cayendo en un abismo. Destruyendo todo. Una relación de auxilio ante la llamada del ex ("siento punzadas en el pecho, estoy padeciendo del corazón") y salir corriendo a su ayuda es un error garrafal. Se volverá un círculo vicioso. Nos hará entrar en crisis. Habla este libro de una terapia hacia una pareja en que la señora que había dejado al marido por el amante, corría cada vez que el ex esposo la llamaba, diciendo que lo hacía porque "era el padre de sus hijos y necesitaba su ayuda". El más pequeño de sus hijos tenía 23 años. Muchas veces los ex se convierten en una especie de apéndice: no cumplen ninguna función, son incómodos y habría qué extraerlos de raíz si se quiere tener una vida saludable y en paz con la nueva pareja. 


5 preguntas que pueden servirte como guía antes de tomar la decisión de vivir con tu amante

¿Amante o no amante? Preguntarse para qué necesitas un amante. La infidelidad es un mal paliativo, te hace olvidar la situación de problemas con tu esposo o esposa, dejando ahí el problema de fondo.

¿Hay algún riesgo que te quedes sin pareja y sin amante? Sí. Si no sabes manejar la nueva convivencia y la separación del ex, será catastrófico. Un tiempo en solitario antes de irte a vivir con tu nueva pareja es aconsejable.

¿Conoces a tu amante lo suficiente para saber si son compatibles para una vida de pareja? Si  has pasado mucho tiempo con tu amante, enhorabuena, puesto que ya le conoces. 

¿Es realmente amor, o es sólo pasión, sexo, placer?

¿Eres capaz de confiar en la fidelidad del que fue amante y ahora comparte tu vida? ¿O piensas que te puede engañar, puesto que fue tu amante?

En resumen, lamentablemente el corazón a veces ya no está en el matrimonio. Cada ser humano es libre, pero haciendo las cosas bien, pensándolas. Defendiendo sus creencias. Cuando en una relación ya no existe el sentimiento que existió, lo mejor, por mucho es decirlo con honestidad, no buscar escapes que sólo escondan los problemas. Aún así, si ya estás en una relación de infidelidad y deseas dejar tu matrimonio por la nueva relación, nadie podrá juzgarte, eso sí, hazlo con dignidad y con transparencia, es mejor decir la verdad a estar evitando enfrentar las propias decisiones. Siempre deberás estar donde realmente desees estar,  procurando hacer el menor daño posible, y eso se logra sólo hablando con la verdad.

Si tú eres la persona a la que dejarán por otra, aunque duela, jamás deberás recurrir a la manipulación social y emocional. Es una prueba de madurez aceptar que cuando ya no te aman, ya no te aman, lo mejor será dejar libre a esa persona puesto que su corazón ya no está junto a ti.

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