Continuación del resumen del libro Manual para no morir de amor, de Walter Riso.
Principio VIII
No idealices al ser amado: Míralo como es, crudamente y sin anestesia
Pudo haber sido esto, pudo haber sido aquello
pero se ama y se odia lo que es.
Rudyard Kipling
El amor es un estado en el que el hombre
ve decididamente las cosas como no son.
Friedich Nietzsche

En mayor o menor medida, todos los enamorados inventan a su pareja. La imaginan de manera distorsionada, le agregan atributos o se los quitan, y regularmente se enamoran después de crear y fijar esta imagen del otro en su mente. Creamos de esta manera una imagen proyectada que funciona como una corteza aislante y nos impide hacer contacto real con la otra persona. Nos ocurre a todos.
Con tal de estar con la persona de quien estamos enamorados, alteramos la realidad en nuestra mente, y pensamos que esa persona ama lo que amamos y que valora lo que nosotros valoramos. Este tipo de parejas, que aparentan ser almas gemelas, acaban en rutina, porque no existirán en ella novedades, descubrimiento ni sobresaltos.
Ver a la pareja tal como es, puede no ser agradable, y no gustarnos lo que encontramos en esa persona. Si lo que encuentras al quitarle los super poderes que le has dado no te gusta, entonces evalúa si estás con la persona indicada, porque o amas todo lo que esa persona eso, o simplemente no amas nada.
Idealización y defensa del ego
Muchas veces, nuestro ego nos juega de manera extraña. Nos hace engordar los atributos de nuestra pareja, para sentirnos especiales porque alguien tan maravilloso se haya fijado en nosotros. Idealizamos al otro para sentirnos mejor con nosotros mismos. Y muchas personas cosifican a su pareja, inclusive al presentar a su pareja lo hacen haciendo relucir su currículum vitae, buscan convertir a su pareja en un objeto de deseo, demostrando su débil auto imagen que necesita la aprobación y envidia de los demás. Esta situación es insostenible, porque harás que tu imagen dependa de la imagen que proyecta a los demás tu pareja.
Cuatro maneras de idealizar al ser amado y distorsionar la realidad anterior
Muchas veces hacemos que nuestra pareja ocupe todo nuestro ser (omniopresencia), lo vemos como alguien que lo puede todo (omnipotencia) y que es una fuente de profunda sabiduría (omnisapiencia) Lo malo de esta situación es que, si crees que estás al lado de un ser sobrenatural, su lado humano necesariamente te será desagradable. Y cuando hemos dado atributos tan grandes a nuestra pareja, nos desilusionamos al darnos cuenta que es sólo un ser humano.
Podemos idealizar a la persona amada ya sea por amor romántico, miedo, necesidad de agrandar el ego, necesidad de aprobación social, por ejemplo, en todas las anteriores se repite la intención de sesgar la información como se enumera a continuación:
Ceguera amorosa o ignorar lo malo. Idealizamos a la pareja de manera consciente. Significa ignorar lo que no nos gusta de la pareja para hacernos la vida más fácil y no enfrentar la realidad. Cuando la realidad nos sobrepasa, muchas veces no podemos lidiar con ella, y nos inventamos excusas por ejemplo "mi esposo me fue infiel, pero no importa, sigue conmigo, entonces es porque soy yo quien le importa". Disfrazar a un marido infiel para no ver la realidad de las cosas y no sufrir. ¿La realidad? No ama a la esposa pero ella está demasiado lejana a enfrentar esa verdad. El típico enunciado "ojos que no ven, corazón que no siente". Este mecanismo de idealización es una bomba de tiempo, porque lo que ocultamos del otro, tarde o teomprano aparece y acaba con todo. Hace estallar todo.
La persona que ignora lo negativo de su pareja, es irresponsable e inmadura. No le da el valor a su existencia, la deja en manos de alguien inestable. Es un engaño, es optimismo deformado. Es mejor el escepticismo inteligente de un amor maduro.
Formas de idealizar a la pareja:
Formas de idealizar a la pareja:
a. Centrarse en lo poco bueno y exagerarlo. Es agradecer, felicitar y celebrar cada minúsculo comportamiento positivo, sin dar importancia a los muchos comportamientos negativos que recibimos de nuestra pareja, aunque sean mucho más graves. Obviamos las faltas de respeto, las llamadas cortadas, los gritos, los desplantes, pero agradecemos hasta el cansancio que nuestra pareja pase un día por nosotros a la oficina, por ejemplo, cuando esto último es lo más normal del mundo: es lo que se esperaría de una pareja. Vemos grandiosidad donde no existe para no desprendernos de la persona que nos hace infelices, para no encarar la realidad por temor.
Esta tendencia a endiosar a la pareja, es gravísima, puesto que estamos creando un verdadero monstruo de la vanidad. Si halagamos a la pareja por cualquier cosa, aunque sea insignificante, terminará creyéndoselo, y estaremos reforzando una relación de dependencia del halagado hacia el halagador. ¿Por qué vamos a felicitar hasta el cansancio, a endiosar, a alabar a la pareja por darnos lo que es común en una relación? Es absurdo. No sale de los parámetros de lo normal, pero nuestra pareja siente y piensa que es casi un dios. Vaya golpe el que recibirá al encarar la realidad. Podemos reflexionar con esta frase de José Ortega y Gasset: "No es que el amor yerre a veces, sino que es un error; nos enamoramos cuando sobre otra persona nuestra imaginación proyecta inexistentes perfecciones".
b. Minimizar los problemas o "No es tan grave". Los problemas no se ignoran, pero sí se reducen o se interpretan con benevolencia. Todo se hace imperceptible. Es una evitación crónica y falta de asertividad que hace que reduzcamos los hechos negativos de nuestra pareja para tratar de tener una relación funcional. Por ejemplo: "Mi pareja me corta el teléfono hasta diez veces al día. No me enojo, no importa, así es el, debe ser su edad, su estrés o lo que ha aprendido de relaciones anteriores, bah, no es para tanto, tiene muchas otras cosas buenas, esa falta de respeto es insignificante". O bien, "Dios aprieta, pero no ahoga". Cuando nos sentimos infelices, pero pensamos que todo es una prueba de Dios para hacernos mejores personas y hacernos crecer como pareja. Pensamos que Dios jamás nos ahogará, y que lo superaremos para hacer el amor más fuerte. Pensamos que la vida nos está mandando un mensaje a través de semejante dolor, sí, el mensaje es el siguiente: corre lo más lejos que puedas de quien te está haciendo daño.
c. Pretender ser amigo de quien te hiere. Hacer constantemente borrón y cuenta nueva con la pareja para no dejar de idealizarla. Se le otorga a la pareja el estatus de amigo. Sin embargo, la realidad es la siguiente: jamás, nunca podrás ser amigo de alguien que te ha hecho daño y eliminar el rencor para convertirlo en el mejor de tus compañeros. Un verdadero amigo es alguien a quien se quiere, respeta, con quien se va ganando la confianza día a día, a través de experiencias vitales. No podemos engañarnos ignorando el pasado a menos que tengamos codependencia emocional, para lo cual necesitamos ayuda. Es mentira pensar "Mi esposo me engañó durante años, hasta me dejó por otra, ah, pero no importa, ahora somos grandes amigos y confidentes". Claramente quien piense de esta forma, necesita ayuda urgente, porque tiene una visión distorsionada de su realidad y busca continuar en una relación patológica. Quiien piensa de esta forma, se considera sin valor e incapaz de dar vuelta a la página conociendo a otra persona, siente que nadie más le haría caso y se conforma con tan poco, que olvida el daño recibido con tal de seguir manteniendo un vínculo con quien le ha dañado.
d. El culto a la personalidad. Del amor a la pleitesía, del cariño a la reverencia. Es agradecer al otro por haberse fijado en nosotros, aún cuando su nivel es tan "superior". Cuando idolatras a la pareja eres un súbdito, se convierte en el ungido y el gurú. Sientes que amas a una persona superdotada, fuera de serie, le veneras, adoras, idolatras, sientes que se parece a un dios. Aceptas lo que tu pareja dice o hace sin decir absolutamente nada, pues sus puntos de vista son la máxima expresión de una gran sabiduría, eres el alumno y tu pareja es tu maestro. Atacas a quien no adore y venere a tu pareja, te sientes el biógrafo de tu pareja y hasta documentas aspectos de su vida cotidiana, creas un santuario con fotos de el o ella, sus frases, etc. Le atribuyes capacidades fuera de lo normal, crees que puede adivinar el futuro, etc.
De la idealización al desprecio. Cuando hemos soportado una situación así, la indignación y la ira se disparan con tal fuerza, que desaparece todo lo que sentíamos. Nos decepcionamos y todo acaba espontáneamente con sólo presionar la tecla adecuada. Lo único que podemos exigir de quien no nos ama, por ejemplo, aunque lo idealicemos, es el derecho a saber eso a tiempo.
Pequeña guía para no idealizar a tu pareja yo que el amor se pose sobre la tierrra.
1. ¿Amas a la pareja real o a la imaginada? Quítale todo lo que le has agregado a la imagen de tu pareja. ¿Pesan más sus virtudes que sus defectos, o al revés? No podemos construir una relación estable con alguien a quien no conozcamos a fondo.
2. Identifica las distorsiones con las que idealizas a tu pareja. Identifica si has idealizado a tu pareja por ceguera afectiva, minimizas lo malo o exageras lo bueno, y elimínalo. Todo lo verás en su justa medida.
3. ¿Para qué quieres una superpareja? ¿Sueñas con una super modelo o un super galán? El aspecto físico, tras unos meses, aburre. No te enamores del estatus, cuerpo, fama o la billetera de alguien, enamórate de la persona, su personalidad, su humor, sus guiños, su sonrisa, de cómo quiere a su familia, su sensibilidad, sus ideas. El físico no es suficiente para enamorarse. Jamás intentes estar con alguien para lucirla. Es una falta de respeto hacia esa persona y hacia ti mismo y la desilusión no se hará esperar, porque no es enamoramiento de verdad.
4. No le rindas pleitesía a nadie. Nuestra mente busca dar amor y recibirlo. En la relación de pareja, se necesita reciprocidad. Si damos sexo, esperamos sexo, si damos amor, esperamos amor, si damos fidelidad, esperamos fidelidad. No debemos estar con alguien narcisista o indiferente que nos vea por encima del hombro y se olvide de amarnos. Jamás, pero jamás caigas en la sumisión y obediencia ciega, tu existencia no debe tener sentido sólo por tu pareja. Debes recibir si das. Si no recibes nada a cambio, di Bye!
5. Que te amen por lo que eres. No aceptes vivir con un adulador. Te despersonalizarás, y cada vez será más difícil intentar sostener la imagen idealizada que tu pareja tiene de ti.
6. El amor terrenal es más divertido. Humor, picardía, espontaneidad, asombro, novedad, son más atractivas que un amor de ritual de adoración. Ama a alguien de carne y hueso, busca un amor bellamente defectuoso y humano, realista como se pueda. El amor real, al final, es el único que existe. Lo demás, no es amor.
(Continuará...)
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