¿Has escuchado hablar a personas que se consideran tan imprescindibles en una organización, o bien al servicio de un cliente, de tal manera que literalmente hacen el ridículo? Bueno, conozco a unos cuantos, escucho de personas que dicen “puedo permitirme ciertas excentricidades debido a que soy muy difícil de sustituir”. Jaja. Error. Realmente, dentro de un negocio, organización, cualquier actividad lucrativa, nadie, absolutamente nadie es imprescindible, ni siquiera los altos mandos. Esta es una realidad con la que debemos aprender a vivir, aceptarla, trabajar en ello, no para convertirnos en insustituibles a la fuerza, sino para crecer aceptando que no somos imprescindibles y que únicamente podemos mejorar la versión de nosotros mismos en un ambiente que cambia. Y que tarde o temprano, seremos sustituidos dentro de una organización o bien al prestar un servicio.
Seguir leyendo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario