La vida cotidiana está llena de gastos. Desde aquellos gastos significativos, como rentas o cuotas de la casa, gasolina, colegios, etc., hasta gastos minúsculos que pasan desapercibidos, como la comida del día, las golosinas que compramos a diario, café, cigarros, etc. No nos damos cuenta que estos pequeños gastos constituyen una fuga sustancial de ingresos que merman nuestra capacidad adquisitiva y claro, nuestra capacidad de ahorro.
Recortando todos estos gastos, o disminuyéndolos, podemos encontrarnos con dinero que podemos ahorrar, ¿por qué no? abriendo un fondo de pensión. Un fondo de pensión es un instrumento de ahorro a corto y a largo plazo, que nos ofrece la posibilidad de recibir una pensión en la vejez, por fallecimiento, o cubrir los gastos universitarios de nuestros hijos... No podemos predecir el futuro ni la fluctuación del dinero, pero sí podemos al menos estar prevenidas ante la adversidad.

Una buena forma de reducir los gastos superfluos, es ir anotando cada día lo que vamos gastando. Reducir el consumo de teléfono, de transporte, de parqueo, de comer fuera, es una buena forma de autodisciplinarse.
Los fondos de pensión comúnmente se abren acercándose a una entidad financiera, pactando una cuota mensual que ganará intereses. Por lógica, si recortamos gastos innecesarios, tendremos lo suficiente para poder pagar mensualmente cada una de estas cuotas. Sobre todo, estaremos ayudando a nuestra estabilidad financiera en la vejez y en la de nuestros hijos, al trabajar para no comprometer su futuro, recuerda, las mujeres y madres exitosas, no dependen económicamente de nadie, más que de ellas mismas. ¿No crees?
No hay comentarios:
Publicar un comentario