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jueves, 29 de diciembre de 2011

Manual para NO morir de amor - Principio III

Continuación del resumen del libro Manual para no morir de amor, de Walter Riso. 


Principio III

¿Ni contigo, ni sin ti?

¡Corre lo más lejos posible!



La duda en el amor acaba por hacer dudar de todo. 
Amiel.



No permitas estar en un círculo sin fin. En la cercanía, estos amores, cuya baja tolerancia, exigencia irracional y frustración es la característica peculiar, hace que no podamos estar bien con la persona que amamos, y en la lejanía, los ataques de nostalgia hacen que olvidemos lo malo de la relación, todo aquello que nos parecía insoportable. El amor debe construirse con hechos reales y tangibles, y no promoverse por medio de la adoración de un fantasma de nuestra pareja. Sí, un fantasma, un ideal, porque cuando está junto a nosotros, si no nos sentimos felices... es mala noticia y la relación no va bien. 

Muchas veces, sin darnos  cuenta, hacemos daño a nuestra relación de pareja entre un sí quiero pero no. Esta es una manera distorsionada de amar. La persona que te ama,  estará al cien por ciento contigo, comprometida porque así lo desea,  dando lo mejor de sí misma... Jamás deben entrar a juego las dudas entre estar contigo y alejarse , porque indiscutible acabará en un desastre emocional, en una situación como arena movediza en la que cada vez será más difícil salir. Si alguien duda que te ama, NO TE AMA. Grábate esta premisa en la mente.

La persona que te ama, estará feliz, comprometida, dispuesta, se sentirá muy bien por tenerte en su vida, jamás te tratará como un estorbo, ni como un problema.  Si deseas una relación de pareja, iníciala con una persona COHERENTE entre sus actos y sentimientos. 

Hasta dónde aguantar la indecisión del otro

Muchas personas sufren porque su pareja no está segura de querer estar con ellas, y les pide paciencia. Sin embargo, en una relación sana y equilibrada, ambos miembros de la pareja se mueven a ritmos similares, por la  misma senda. Esperar a que el corazón de otra persona se defina, es algo torturante a lo que se debe poner fin de inmediato, saliendo de la relación. ¿Cuándo se debe poner fin? En el momento. Ni una chispa de incertidumbre.

La trampa del reto personal

Este es un juego promovido por el ego. La persona que nos dice que no sabe si nos quiere, nos despierta un interés en "domarla", en ganar el juego, aún cuando podríamos tener a quienes quisiéramos. Queremos tener a la persona que no cae rendida a nuestros pies. Una autoestima acostumbrada a ganar siempre, ser afecta ante la incertidumbre y ante el hecho de que exista alguien que no nos quiere del todo, y se transforma la situación en un juego de conquista personal. Esto no es aconsejable. Es el síndrome del cazador cazado. Si no nos aman sanamente, convencer al otro para que nos quiera y sobre todo por ego, es algo absurdo. Tal como decía Aristófanes: Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?

Algunas causas del "ni contigo ni sin ti"

Algunas de las causas de esta situación de incertidumbre, son:

Apego sexual.  "Cuando no estás conmigo, el deseo me impulsa a buscarte a cualquier precio, pero luego, una vez me sacio, quiero escapar de tu lado porque tu sola presencia me genera fastidio". El apego sexual genera adicción a una anatomía precisa, a un cuerpo específico y se cae en una relación enferma, en la que solamente existe el elemento sexual, nada más. 

Intolerancia a la soledad. "Necesito tu presencia, no soporto ver mi mundo despoblado". "Cuando estoy sin ti, la desolación me agobia y te necesito, pero cuando ya estás en mi hábitat, comienzo a añorar mi soledad". 

Miedo al compromiso afectivo. Son personas que no desean compromiso, ni perder su libertad, con las que todo estará bien media vez la relación se  mantenga en lo superficial. Huirán en cuanto sienten que empiezan a enamorarse. Este es un gran rasgo de inmadurez, pues los solteros bien estructurados hacen las cosas por convicción, jamás por temor... se mantienen independientes pero saben hacerle frente al amor y sentirse felices por eso.

Sentimiento de culpa. "Cuando estás lejos, sé que sufres y entonces me acerco a ti por lástima, pero cuando estamos juntos, me da rabia que no seas lo suficientemente valiente para dejarme ir". Eso no es amor, es compasión. En realidad, la culpa la tiene quien siente compasión. Es cobardía no afrontar la culpa y manejarla. Nadie merece ser tratado como una obra benéfica. 

Cómo manejar la ambigüedad afectiva y no caer en el juego de una espera inútil

1. No aceptes pasiva ni condescendientemente el rechazo. El disgusto hacia tu persona es inaceptable. Los puntos medios son inadmisibles. Cuando tu pareja te rechaza, déjalo. No te quedes para recibir el rechazo ni el desprecio. Demuestra que no estás dispuesto a seguir en esas condiciones.  Retírate. Aíslate de tu pareja. No necesitas hablar, tu comportamiento hablará por ti: no acepto tus fluctuaciones afectivas, estás o no estás en lo esencial. Tus dudas no son negociables para mi. 

2. No saltes al compás del otro. Es una reafirmación del SE ACABÓ. Si sales del juego, tus emociones ya dependerán de ti. Esto se llama autorregulación, la actitud de duda del otro, te afectará menos. Jamás desarrolles sincronía con los estados emocionales del que no sabe si te quiere. O te quiere o no te quiere. Punto. 

3. No te enfrasques en explicaciones y discusiones inútiles. A través de la razón, no harás que la persona que duda, se convenza de estar contigo. El problema no se debe a falta de información. Habla menos y actúa más. O te aman como mereces, o es preferible que no lo hagan. 

4. No confundas los roles. Eres pareja, NO terapeuta. Crisis nerviosas, trastornos de pánico... ¿para qué queremos un amor que nos tortura? No intentes ayudar al que no te ama... ¡Ayúdate a ti mismo saliendo de esa relación! El conflicto de tu pareja en cuanto a cómo y cuánto te quiere, debe resolverlo ella, no tú. 

5. No permitas que te seduzcan con palabras. Un poco de escepticismo cae bien. Confía en tu pareja y en lo que te dice, si ha cumplido sus promesas en el pasado o te ha defraudado. El pasado te condena o te realza. Las palabras se las lleva el viento, lo que queda al final, son las acciones. ¿De qué sirve que te endulcen los oídos, si te están amargando la vida?

Continuará...





Imagen:http://www.tuvozentuvida.com/ 




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