Continuación del resumen del libro Manual para no morir de amor, de Walter Riso.
Principio 4
EL PODER AFECTIVO LO TIENE QUIEN NECESITA MENOS AL OTRO
El apego corrompe.
Jiddu Krishnamurti
Nos guste o no, en toda pareja se establece un juego de poder, en el que lleva la delantera el que tiene menos temor de terminar la relación. La dependencia afectiva hacia la pareja genera entonces, ese poder afectivo que le regala al que no depende emocionalmente la posibilidad de manejar la relación.

El apegado emocional tiende a poner su existencia en las manos de su pareja, anulándose... se propone retener a la otra persona a cualquier precio para poder mantener su fuente constante de seguridad y placer. "Si pienso que mi vida se acaba cuando no estás, haré cualquier cosa para retenerte y no tendré límites".
La dependencia emocional es una enfermedad que impide renunciar a una pareja, aún cuando debes hacerlo si sucede cualquiera de las siguientes situaciones: tu pareja ya no te quiere; tu autorrealización se ve obstruida por la relación de pareja que tienes; tus principios se ven afectados.
Aún cuando tu pareja no quiera aprovecharse de ello, si tú dependes de ella, inconscientemente sabes que es tu pareja quien puede prescindir de ti, y eso genera inseguridad y angustia... te hará sentir inferior emocionalmente. Esta angustia se activará cuando haya peleas y el peor de los temores saldrá a flote: casi por cualquier cosa tendrás miedo de que tu pareja te deje. Hay personas que inclusive llegan a aprovecharse de su superioridad emocional frente a su pareja, haciendo cualquier cantidad de locuras a sabiendas de que el otro es tan dependiente, que sería incapaz de abandonarle. Es el disfraz de una persona que sufre de apego y que necesita estar con alguien más dependiente que ella misma aún. Un círculo vicioso, una patología.
Desapegarse es amar más y sufrir menos
Las parejas sanas distribuyen más el poder. ¿Cómo? Desapegándose un poco, concediéndose autonomía. El desapego no se refiere a retirar el amor hacia la pareja, sino a amar de manera más tranquila, libre de opresión. Es amar con independencia, usando adecuadamente el tiempo personal, sin ser posesivos, dado que tu pareja no te pertenece y sin la necesidad de estar con el otro cueste lo que cueste, puesto que se debe manejar la soledad de manera individual y realizar actividades aunque el otro no esté. Cuidado con caer en los extremos. Se trata de intentar ser similarmente dependientes, que el uno necesite del otro más o menos en la misma medida, dentro de los límites de la libertad personal.
Cuando estás en una situación de inferioridad afectiva frente a tu pareja, sentirás ansiedad anticipatoria, pensando todo el tiempo que te va a abandonar, y sumisión por temor. Estos son algunos síntomas de eres inferior afectivamente frente a tu pareja:
1. Intentas buscar la certeza de que jamás te dejará. Es imposible asegurarse de que tu pareja estará para siempre contigo. Siempre existe la posibilidad de que las parejas se separen, por lo tanto, el dependiente emocional estará constantemente ansioso y atemorizado, paranoico, intentando descifrar las emociones de su pareja. No debes pensar que el amor verdadero es el amor enfermizo.
2. Obedeces ciegamente a cuanto tu pareja dice. Si tu pareja es más desapegada que tú, no tienes por qué rendirle honores. Tristemente, lejos de agradar al otro, la sumisión cansa, y hace que te pierdan el respeto cada vez más.
Los que se aprovechan del poder afectivo
Sí. Aunque sea una bajeza, una vergüenza, existen personas que se aprovechan de su superioridad emocional frente a la pareja, y se dan a la tarea día y noche de recordarle que en cualquier momento pueden dejarla. "Si te portas mal, me perderás". La persona más fuerte afectivamente siente que tiene más derechos que el otro. Esto se llama abuso del poder afectivo. Es un abuso. Se está provocando daño a la otra persona. Amenazas, cortarte la comunicación cuando no dices lo que tu pareja busca escuchar, repetirte que le cansas y le hartas, botarte y después buscarte como si nada, porque sabe que estarás ahí... es un abuso y quien lo comete es un claro abusador emocional.
Si tu estás sufriendo abuso por parte de tu pareja, porque tu pareja es la más fuerte afectivamente, es decir, puede dejarte con más facilidad que tú a ella, esto en principio significa que te quiere mucho menos de lo que tú le amas, y que está sacando provecho de esta diferencia. Una relación así debe terminar. A veces es necesario romper la relación, sobre todo porque el oprimido emocionalmente se cansa, pierde el amor, se enamora de alguien más, se desapega. Entonces las relaciones de poder se invierten. Tú alimentas al que podría acabar contigo. Quítale el poder ¡desapégate!
Sugerencias para nivelar el poder afectivo en la pareja.
1. Asume tu libertad y ejércela. Tu mente no debe estar atada a ningún lastre psicológico. Asume la responsabilidad de tu tiempo. Debes repudiar cualquier tipo de sometimiento. Toma las decisiones que te nazcan en el alma, opina sin tener temor, exprésate. Ve y regresa sin permisos ni justificación.
2. Ensaya la soledad. Sé tú tu propio expectador. Aprende a pasar momentos contigo mismo. Multiplica tu yo. Piérdele el miedo a la soledad y conviértela en una conducta inteligente, en una elección propia que deja abierta la posibilidad de estar contigo mismo.
3. No tienes por qué contarle todo a tu pareja. Hablar de más, a veces, es un error. No le digas a tu pareja que te gusta el esposo de tu hermana, su mejor amigo, etc. Una buena vida de pareja no revela cosas como éstas, que lejos de convertirse en el regalo de la confianza, se convierten en amenazas para la estabilidad. Por supuesto, ni debe pasar por la mente una infidelidad, sino guardarse pequeños secretos para uno mismo como gustos, excentricidades, etc. Recuerda: ser uno con la persona que amas, significa dejar de ser tú.
4. Explora situaciones nuevas. Saca al aventurero que hay en ti. Conviértete en un voyeurista existencial. Husmea por el mundo. Vuélvete curioso. Descubre y explora. Quiebra la rutina. Escoge atajos, despreocúpate un poco. En tu relación de pareja deben pasar cosas nuevas, vivencias diferentes, tanto en conjunto como individualmente. Independencia no es desamor: es renovación, es ser uno mismo a pesar del amor y por encima de él.
5. Niégate a ser inútil. Recupera tu autonomía. Haz tus cosas por ti mismo. No dependas económicamente de tu pareja. Haz tus gestiones, tus pagos, tus cosas.
6. Identifica las fuentes del apego. Puede ser la baja autoestima, necesidad de éxito, búsqueda de seguridad, o sentirse débil. Conoce los orígenes de tu dependencia emocional, cómo nació, cómo ha ido evolucionando. Poco a poco te darás cuenta que estás con un abusador emocional por carencias afectivas probablemente desde tu niñez... no desesperes, con terapia saldrás de las carencias y de esa pareja que no te sirve más que para tirarla a la basura.
Continuará...
Imagen: www.depsicologia.com
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